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Abrazo Mineral

Esta escultura cerámica se presenta como una de esas obras únicas en cerámica donde la forma nace directamente del gesto y se repliega sobre sí misma con una fuerza contenida. Modelada en torno alfarero y deformada manualmente en estado plástico, la pieza adopta una postura orgánica, casi corporal, que evoca un cuerpo que se abraza a sí mismo. El volumen no se expande hacia el exterior; se concentra, acumulando tensión, peso y presencia en un gesto de recogimiento profundo.

La obra no responde a una búsqueda de representación figurativa, sino a la exploración de un estado físico y emocional. La forma se pliega de manera natural, guiada por la lógica interna del material y por la acción directa de las manos. Este gesto genera una escultura compacta, intensa, donde cada curva y cada pliegue participan de una misma energía contenida. La sensación es la de un cuerpo que se sostiene desde dentro, que encuentra su equilibrio en la concentración del volumen.

Realizada en terracota mediterránea, la pieza combina técnica cerámica y sensibilidad material. El barro actúa aquí como un medio expresivo capaz de registrar cada presión, cada ajuste y cada decisión tomada durante el proceso de creación. La deformación plástica transforma la forma inicial surgida del torno en un objeto artístico único, donde el control técnico y la respuesta espontánea de la materia conviven en equilibrio.

No hay simetría forzada ni búsqueda de perfección formal. La escultura se sostiene en su propia lógica escultórica, aceptando irregularidades y asimetrías como parte esencial de su carácter. Cada pliegue habla de contención, de peso y de equilibrio interno. La pieza no se impone visualmente, pero tampoco se diluye: su presencia es firme, silenciosa y concentrada.

El esmalte coral, de formulación propia, desempeña un papel fundamental en la lectura de la obra. Intensifica la sensualidad de los pliegues y convierte la superficie en una piel luminosa y vibrante, capaz de reaccionar a la luz y al entorno. El color no es un añadido decorativo, sino una prolongación del volumen, una capa que refuerza la dimensión física de la pieza y subraya su carácter escultórico.

La luz resbala por la superficie y acentúa las transiciones entre los volúmenes, haciendo visibles las tensiones internas de la forma. El esmalte coral aporta calidez y profundidad, alejando la obra de la cerámica decorativa para situarla claramente en el terreno de la escultura contemporánea en cerámica. La pieza se percibe como un cuerpo vivo, sensible, que dialoga con el espacio desde la materia y el color.

Cada escultura conserva la huella directa del proceso manual y del gesto del artista. La superficie no se uniformiza ni se corrige artificialmente; mantiene la honestidad del trabajo hecho a mano. Esta presencia del proceso convierte la obra en una pieza única en cerámica, irrepetible, donde el valor reside tanto en el resultado final como en el camino recorrido para alcanzarlo.

Firmada en la base y acompañada de su certificado de autenticidad, la obra forma parte de una edición limitada dentro de la serie Esculturas contemporáneas. Está pensada para coleccionistas y amantes del arte cerámico contemporáneo que buscan piezas con una fuerte carga material y emocional, capaces de establecer una relación profunda con el espacio y con quien las observa.

Esta obra se presenta, en definitiva, como una escultura en cerámica que dialoga con el entorno desde la materia, el volumen y la emoción. Una pieza donde confluyen cerámica creativa, diseño en cerámica y expresión escultórica, dando lugar a una presencia intensa y silenciosa que invita a la contemplación prolongada.

1.045,00 

DATOS TÉCNICOS

Material: Terracota

Color: Coral

Dimensiones: 40 × 15 cm

Peso: 5 kg

Pieza única: Sí

Certificado de autenticidad: Incluido